Talleres Campeon ACF 1974

Vamos con Talleres y Belgrano rumbo al Nacional de 1974.


Les explico que la gente “B” irgen se llena la boca hablando de esa “famosa” final, la cual ellos dicen haberle ganado a Talleres 2 a 1, yo ahora corrigo la mentira “B”irgen. Porque??

Primero se juega el TORNEO CLASIFICACIÓN con estos equipos : Talleres, “B”irgen,Peñarol, Racing, Instituto, Sportivo Belgrano, Huracán, Juniors, Universitario y All Boys. La metodología del Torneo Clasificación es de todos contra todos en una primera rueda y después en una segunda rueda en donde da la casualidad que Talleres y “B”irgen deben enfrentarse en la última fecha.

En éste último partido de la Segunda Rueda del Torneo Clasificación, (se entendió bien, por las dudas lo repito, ÚLTIMO PARTIDO NO UNA FINAL) se enfrentan en Alberdi “B”irgen y Talleres, en donde “B”irgen supera al albiazul por 2 a 1 (el gol de Talleres lo hizo PATIRE). “B”irgen se consagra Campeón tras derrotar a Talleres en el ULTIMO PARTIDO del campeonato, pero estos mitomanos afirman que ese ULTIMO PARTIDO DEL CAMPEONATO fue una final y se llenan la boca diciendo que es otra final Oficial y además afirman haber ascendido luego de esa final, pero ahora Talleres se va a encargar de dejar en ridículo estos Mitomanos “B”irgenes.

Aca esta el videito “MITOMANO”.

http://es.youtube.com/watch?v=84DJM6LKBoI


TORNEO ZONAL 1974

Al finalizar el Torneo Clasificaciòn el cual se adjudicó “B”irgen, pero no significó el ascenso al Nacional del año 1974 se juega el Torneo Zonal. La metodología de esta segunda etapa del campeonato rumbo al Nacional de 1974 es la siguiente:

Zona A: Talleres, Sp. Belgrano, Universitario, Racing y Peñarol.

Zona B: Instituto, “B”irgen, Juniors, All Boys y Huracán.

Se clasificaron semifinalistas Talleres y Sportivo por la “A” y “B”irgen e Instituto por la “B”.



SEMIFINAL : Talleres iguala con "B"irgen 0 a 0 y clasifica a la final del TORNEO ZONAL Talleres por haberse adjudicado la zona (Talleres 17 pts 1ro Grupo "A"– "B"irgen 11 pts 2do Grupo "B").









FINAL: Talleres 1 Iacc 0 . Gol de Patire ( T ).



















AHORA VIENE LA CERRADA DEL ANO “BIRGEN”.

Para definir el campeón del año, se enfrentaron Talleres, ganador del Zonal, y Birgen que se adjudicó el Clasificación.

En el primer partido jugado el 14 de agosto, se produce un empate en 1 gol, pero el 21, una semana después con goles de Willington y Facchetti Talleres vence por 2 a 0.








1er partido…. Talleres 1 – Birgen 1 (Pereyra para la T)
























Previa Segunda Final









2do partido… Talleres 2 – Birgen o (Willington,Fachetti para la T ).


















ahora que van a inventar estos MONOS MIQUIS JAJAJAAJ
































Un broche de oro a una excepcional campaña.

Nunca más apropiada a la realidad esta expresión: “perder una batalla no es perder la guerra”. Cuando Talleres cayera en el encuentro final con su tradicional adversario por la disputa del Campeonato Clasificación, había cedido un espacio de su impresionante campaña. Sin embargo, esa derrota, la única hasta el presente, le significó el alejamiento del primer puesto de un certamen en el cual había demostrado todo el bagaje de condiciones que se precisa para alcanzar la más honra clasificación.

Pero toda manifestación deportiva tiene sus instantes de satisfacción y también de amarguras. A Talleres le correspondió vivir esta última en el compromiso final del Clasificación. Empero, su actividad había colmado las exigencias de sus adeptos y porque no decirlo, del público concurrente a las canchas, que con su demostración de adhesión popular, siempre se le brindó a la divisa albiazul.

El golpe, aunque tremendo, no hizo mella en la conciencia de sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Era necesario rehacer las cargas sobre el camino para emprender una nueva etapa con todos sus efectivos, con el propósito de obtener el gran triunfo final y con ello ser el notable victorioso de la temporada de fútbol 1974.

Obtuvo el primado de su zona: ganó la semifinal del concurso reducido y en la segunda brega con Belgrano, pudo gustar del esperado éxito. Bastó el gol de antología que solamente un talento como lo es Daniel Willington, pudo romper ese silencio que todavía anudaba las gargantas de los miles de simpatizantes talleristas que asistieron al estadio de Alberdi. Luego el remate de la victoria, al final de la ardua lucha, con el tanto de Fachetti, un rubio-gol, que se hallaba por esas circunstancias que únicamente el fútbol puede brindar, totalmente divorciado de la red.

En este boceto señalamos un panorama del año de Talleres. Sin lugar a duda, uno de los más preciados que ha tenido la entidad en sus muchos años de existencia. Hacía tiempo que no encontraba la brújula la escuadra de Barrio Jardín. Períodos de frustraciones deportivas que fueron, en algunos casos, minando los entusiasmos de sus simpatizantes, pero sin resquebrajarlos en lo más mínimo en su amplia vocación tallerista. Hasta que surgió la nueva etapa. Conformó un plantel con valores de intachables cualidades. Algunos jóvenes, otros experimentados, le dieron la fisonomía de cuadro potente y seguro de sí mismo. Enfrascados en su responsabilidad de verdaderos profesionales, supieron entregarse de lleno en beneficio de una tonalidad que estalló espontánea y con gritos de explosión, tras el pitazo final del árbitro, el miércoles a la noche, e invadió con su euforia las arterias de nuestra ciudad, poniendo la nota emocional del júbilo. Es que Talleres se consagra campeón oficial ante la presencia de una muchedumbre y de no pocos que siguieron con remarcado nerviosismo las alternativas de la confrontación.

Pero hete ahí, a la vez, reclama un párrafo a su brillante quehacer el hecho de haber actuado todo un año en condición de visitante y en campo neutral las veces que le correspondió ser local. Un mérito más que jalona su insuperable desempeño y que abre promisorias esperanzas a todos cuantos forman la familia del Club A. Talleres, en el cual Campeonato Nacional, del cual es puntero de su zona y abriga mejores posibilidades para el año próximo.

Es la vieja blusa azul y blanca a listones que vuelve por sus fueros. Es la acción dinámica de directivos que quisieron devolverle a la institución esa imagen que surcaba los escenarios en notables tardes de gloria. Y a fuer de sinceros, el hermoso premio, el broche de platino que clausuró una excepcional campaña.

LOS PRINCIPIOS, consustanciado con el deporte, reconociendo los méritos de todos los clubes, elogiando y criticando, y quizá excediéndose en las frases, con la sola finalidad de que se eleve permanentemente el pabellón futbolístico de esta importante plaza futbolística, felicita con todo calor la estupenda conquiste del Club A. Talleres y en esta hora de inmensa algarabía se compenetra íntimamente en la emoción de una numerosa y bullanguera familia como es la albiazul, que a pulmón lleno gritó sus alegrías y cantó sus conocidos estribillos con el amor y el fervor del triunfador.




EL GOLAZO DEL DANIEL

Agosto 1974 –“ Hacia falta tamaño gol..”

El pleito tenía que definirse así. Con algún elemento contundente especial. La paridad, los vaivenes en que se movieron Talleres y Belgrano a lo largo de los siete partidos anteriores y durante más de setenta minutos de este, necesitaba de una fractura rotunda, aplastante. Algo así como ese monumento al tiro libre, ese impacto formidable –inolvidable—que fue el gol de Willington. Que levantó a un estadio (vimos a muchos plateistas locales admirados, como para parcializar el enfoque) y que sepultó a un equipo como Belgrano, templado aún para las más difíciles. “Fue el gol más impresionante que me han hecho en mi vida; la pelota hizo una curva y se clavó arriba en el ángulo, donde yo no podía llegar nunca; algo digno de un campeonato (Tocalli); un gol así no lo vi nunca (De Sá, un especialista en Tiros libres); Solo un ….. irreproducible, es capas de hacer un gol así en una final” (Valiente, un goleador que ha visto mucho fútbol); “Señores parense, esto es para admirarlo de pie, no lo van a ver más” (Nilo Neder, un prestigioso colega, nos resumió en el palco).

Un gol así ¿ Es un imponderable del fútbol?. Desde allí, a 30 metros del arco y más cerca de la línea del costado izquierdo que la del eje longitudinal de la cancha, a Daniel Willington le puede salir un tiro de esa naturaleza, un cañonazo que se clave en el ángulo alto del segundo palo, el del arquero, quizá una vez en cien, en mil intentos, ante un arquero de la categoría de Tocalli, pero ayer le salió y era la final del Campeonato de Córdoba. Y en un partido intensísimo, correcto, bien dirigido, el triunfo estaba para cualquiera de los dos. De quién –como se dice en estos casos—hiciera el primer gol.

Talleres había tenido su cuarto de hora, haciendo pesar, en gran parte del primer tiempo, esa su gran virtud de equipo solidamente estructurado, coherente. No lo aprovechó por su también conocida limitación de llegar a la red. Y Belgrano tuvo el suyo (en los últimos cinco minutos del primer tiempo y en los primeros diez del segundo). Tampoco concretó en gran medida porque no tuvo fortuna para hacerlo: un tiro en el palo y largos peloteos frente a Quiroga, en pasajes donde los albiazules tuvieron que limitarse a defender atrás y sacar como podían, olvidándose del toque y la progresión armónica. Con Taborda jugando de “cuevero”, como consecuencia de la suspensión de Artico y la muy temprana lesión de Astudillo. Con Ludueña resignado a meterse en la línea de zagueros al no contar ya con la prodigalidad para la marca que le presta Muggione. Con los delanteros netos perdidos allá adelante, mientras todas las pelotas eran de Laciar, Syeyygull y Tellón, que dieron vuelta un partido abiertamente desfavorable en el primer tiempo.

Pero cuando sale Suarez, también lesionado, y Pavón queda en una pierna como consecuencia de un choque, Belgrano tiene que tomar consecuencia de la peligrosidad que significa en los contragolpes en velocidad de los punteros rivales. Y volvemos a lo de antes. A la paridad que se hizo norma en los muchos cotejos que debieron apurar ambos en poco tiempo. A la posibilidad ya latente de un nuevo empate , y a la necesidad de un nuevo enfrentamiento para definir el pleito.

Veintisiete minutos, infracción en un costado del campo, sobre la izquierda del ataque albiazul. Willington se agazapa otea el panorama, como es habitual en él. Pero esta vez incluso se puso en cunclillas, para analizarlo mejor. Como si fuera un golfista o un billarista, buceador de trayectorias y efectos. Y después ese impacto impecable, espectacular que hace “enroscar” la pelota en el arco de Belgrano. Que pone a Talleres en plano de dominador . Y que aplasta psicológicamente a Belgrano.

Y el resto sí, entra en el terreno de los imponderables. Un par de borbollones donde pudo haber empatado el local y el contragolpe en el que Fachetti se sacude su “mufa” antirredes, marcando, ya sobre la hora, el segundo imponderables, porque las cosas pudieron haber sido distintas, como producto de un juego donde están dadas todas las posibilidades. Lo que nos cuesta, en cambio, limitar calificándolo de esa manera, fue lo de Willington. Fruto del talento, del genio de un hombre capaz de electrizar a una multitud, de sacudir las fiebres internas de tanta gente, con una creación de este tipo. Y capaz también de terminar así con un pleito que ya parecía indefinible. Estaba escrito que hacía falta tamaño gol para hacerlo…























Gabi_Talleres

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