Talleres Campeon ACF 1978


Talleres Campeón por 5ta vez Consecutiva ACF.

- Final Campeonato Oficial 1978 -


El Gráfico - Febrero de 1979-

"LA FIESTA CORDOBESA CORONÓ AL MISMO CAMPEÓN POR QUINTA VEZ CONSECUTIVA."


TALLERES SIGUE MIRANDO ADELANTE

El fútbol de Talleres terminó con todos los debates. Al finalizar febrero quedó clausurado en Córdoba el campeonato de un año inolvidable: 1978. Y todo se resolvió, como en las cuatro últimas temporadas, con el triunfo de Talleres, ganador de un título, de una clasificación, dueño absoluto de un ciclo estupendo: cinco campeonatos oficiales de la Liga Cordobesa de Fútbol conquistados en forma consecutiva: 1974, 75, 76, 77 y 78. Gran satisfacción, además, para Amadeo Nuccetelli, quien asistió a ese quinquenio de victorias en los cinco años que lleva como presidente del club.

Para alcanzar esta nueva clasificación, Talleres debió capear el temporal deportivo, económico y espiritual —sobre todo, espiritual— que significó la eliminación frente a Independiente en el último Nacional. Ahora, con la tranquilidad de saberse campeón cordobés y dueño de una plaza en el futuro torneo Nacional, aquella frustración quedó definitivamente en la historia.

Talleres anuncia la iniciación de un nuevo ciclo. Aunque estén todavía los mismos jugadores y se mantenga Roberto Saporitti, ahora en sus nuevas funciones de jefe del Departamento Fútbol, compartiendo la responsabilidad técnica con Miguel Antonio Romero. Pero nada sonó a revancha- Los resultados de los dos partidos contra Belgrano fueron consecuencia de la convicción —eso que tanto cuesta conseguir y sobre todo, mantener— de un equipo estructurado en varias temporadas, técnicamente rico y visualmente agradable cuando se despierta entre sus integrantes la fiebre de una calidad que nadie disimula.


Las Razones

Todo eso debió sentirlo Belgrano, que, apresuradamente, trató de armar un equipo con posibilidad competitiva. Repatriando jugadores, incluyendo algunos nuevos y confirmando a otros que, en verdad, siguen siendo su columna vertebral: Beccerica, Coletti. Rodolfo Rodríguez. No le alcanzó ni lo uno ni lo otro. Talleres fue síntesis de la experiencia matizada con capacidad física, en dosificada combinación de fuerza y habilidad, resultante del largo trabajo que con los mismos hombres desarrolló el preparador físico Hugo Ivansich. Enfrente, Belgrano careció del tiempo lógico para arribar a ese par de constantes en la preparación confiada a ese capaz profesional que es Díaz Otañez. —Los jugadores dieron una nueva muestra de responsabilidad. Permanecieron concentrados durante catorce días para recuperarse.

Al margen de estos argumentos, también pesó —y de qué manera— otra cuestión. La que se resume en la gran simpleza de jugar.
Y Talleres lo consiguió, lo puso en el campo de juego y terminó por arrasar en el encuentro de ida. Con un rotundo 3 a 0 y una inolvidable producción de José Daniel Valencia y José Ornar Reinaldi, junto a la creciente jerarquía de Miguel Ángel Oviedo como pilar visible de la recuperación.

En aquel primer partido. Talleres hizo función completa ante un Belgrano desorientado, sin ubicación correcta, con Ri-bolzi navegando, sorprendido por el ritmo, la velocidad y la definición increíble de un equipo que circuló casi sin fallas, concretando una labor sencillamente estupenda. Después vino la revancha: una prolongación de la angustia, un nuevo motivo para la tiesta que los cordobeses han adoptado casi como un rito desde las horas mundialistas del '78. Hubo emoción y fútbol. Hubo calor y jerarquía. Porque se dieron todas las características de lo que suele llamarse "clásico" como una costumbre. Esta vez, no faltó nada: sobraron técnica, fuerza, inseguridad de resultado, goles de calidad, triunfo de Belgrano y suplementario para decidir todo. Y, por supuesto, expulsiones y polémica previa en la designación de un arbitro que fue cambiado porque lo cuestionó otro arbitro que figuraba en la terna, horas antes del partido. A lo que aun se debe agregar, por supuesto, la reiterada recaudación de casi 200 millones de pesos (cifra similar a la del encuentro de ida).

Todo esto para el clima del clásico. Y fue así. Por pasión, fuerza y calidad. Y también por sorpresa, porque Belgrano se encontró con un resultado en el que nadie creía (una pelota perdida por Arrieta, permitió a Roma embocar un zapatazo desde 25 metros a los 41 minutos), dejando frío a todo aquel que tuviera algo que ver con Talleres.


La Reacción

No fue tan inmediata.Talleres sufrió, a través de la memoria, la dura experiencia de quedarse en el final. Esta vez Belgrano no regaló nada. Destinó marca por toda la cancha sobre Valencia y Reinaldi, pero no alcanzó a taponar a Cabrera, al impulsivo Ocaño, al trabajador Cherini, o al desequilibrante Bocanelii y menos a quien seria otra vez la clave: Oviedo. Junto a un Víctor Bínello en verdad excepcional por la justeza de su tarea y la seguridad de sus movimientos.

Hasta que se llegó al alargue. Con expulsiones incluidas y el tramo final con nueve hombres cada uno (se fueron Molina y Ribolzi por Belgrano; Cherini y Reinaldi por Talleres). Allí sí, apareció la calidad definitiva. El final del esfuerzo o si se quiere, la larga continuidad de un campeón.

Apareció en el córner que tiró Valencia y el posterior cabezazo de Oviedo. Fue el acto ritual que faltaba. En ese momento se terminó Belgrano y en ese instante creció toda la personalidad de un Talleres con fisonomía de campeón. Hasta la suma de otros dos goles (nuevamente Oviedo, de penal y Antonio Rosa Alderete, quien el los últimos minutos reemplazó a Arrieta).

Allí murió la especulación táctica de Belgrano y su esfuerzo tremendo por achicar las diferencias técnicas y renació para Talleres la obligación de seguir con una política que lo convirtió, en los últimos cinco años, en algo más que un campeón provinciano: un equipo nacional. Y entonces sí, se inauguró la fiesta. Quedó olvidada en un minuto la campaña que necesitó cumplir para llegar a esto; el último puesto que debió remontar en el torneo "Clausura" para ganarlo a su regreso de la gira por Europa, las finales en el cuadrangular con Belgrano. Racing e Instituto y ahora este par de finales con suplementario para, al fin, estar en el Nacional '79.

Dicho así parece fácil. Pero el esfuerzo, la lucha son testimonio de vida. Porque en fútbol ya nadie regala nada. Y todo derecho se conquista de esa forma: con el trabajo y el riesgo. Para que después la fiesta sea mejor, más auténtica, más sincera. Como fue la que se encendió en la madrugada del sábado, después que Talleres derrotó a Belgrano en una final inolvidable.



NILO NEDER
(Corresponsal en Córdoba)
Notas: ROBERTO DEFER
Fotos: HECTOR CARBALLO, MARCELO RGUERAS y VICTOR SAAVEDRA


Lagrimas de un Campeón del Mundo. (Luis Galván)


Un incipiente bigote unos cuantos pelos dispersos, que pretenden transformarse en barba, completan el retrato de su cara ahora está llorando, abandonado sobre un banco. Dos horas y media antes no estaban las lágrimas, pero si una indisimulada mueca de preocupación. Con los ojos cargados de interrogantes con los labios temerosos de formular la pregunta.

Parece mentira. En junio fue campeón del mundo; mire como se siente frente a este nuevo capítulo de su carrera futbolística. Si cualquier desprevenido es capaz de confundirlo con un princípiante. Hágame el favor présteme su cédula de identidad. Es para evitar equívocos. Claro, el mismo acaba de entrar en el año número 31 de su vida. Se llama Luís Adolfo Galván Nació en Fernández, provincia de Santiago del Estero Hace tiempo está afincado en Córdoba. Es jugador de Talleres.

—Qué quiere, comprendame. Faltaban diez minutos para entrar a la cancha y no sabia si iba a poder jugar. Es que tengo una contractura aquí, en el muslo. No es por desmerecer a nadie, porque para el caso que el médico me negara el permiso ya estaba designado Astudillo para reemplazarme. Pero uno es terco. Nunca se resigna. Cree que con sólo pararse en la cancha es suficiente, que así va a ayudar a serenarse á los compañeros. Que sí mira el partido desde la tribuna la clasificación se escapa. Y qué se yo cuántas cosas se le ocurren ¿Me entiende? Corrí en el precalentamiento y me revisaron. Y bueno... entré- Comprendame, ahora que ya pasó todo. Teníamos que de mostrar que somos un equipo en condiciones de ganar finales. Perdóneme, perdóneme que llore...


Fotos "El Gráfico"

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Fotos de los Diarios Cordobeses.


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Aclaración:

-Talleres venía de caer en frente a Independiente en la Semifinal por el Nacional 1978 (2 a 1 y 1 a 2), pero se cruza una vez mas con Birgen y le gana una nueva final, no nos olvidemos que un año antes de la final con Independiente Talleres le gana en cancha de IACC 3 a 0 y 3 a 1 la final del Apertura del 77 de la ACF.. otro prueba mas de quien es el plumifero cordobés.

-Algunas fotos se ven arruinadas por los "desesperados por la mentira" que pegaron archivos.





"MOVIMIENTO CULTURAL TALLERES DE MI VIDA DANDO A CONOCER LA RICA HISTORIA DE TALLERES"


Gracias Gabi_Talleres

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