Daniel Willington



Es uno de esos tipos que nació para crack. Que usted lo ve en una esquina cualquiera, de cualquier barrio, de cualquier ciudad y si tiene que elegir uno para el picado de turno “seguro que con él no le erra”. Porque su porte y su estampa lo eximen de mayores análisis. Sería muy facil resumir su actividad, es más, su nombre y apellido obviarán de mayores comentarios. Porque después de nombrar a Daniel Willington seguramente usted podrá agregar, sin falsas equivocaciones, aquellos adjetivos calificativos que le vengan a su mente.

Porque este santafecino que vio la luz el 1ª se Septiembre de 1942, en el hogar formado por Atilio Willington y Elda Belki, nació para ser iluminaria de ese arte incomparable que brotaba de sus pies, de su cerebro, de su ingenio. Que a los 17 años firmaba contrato con uno de sus amores eternos. Como no recordar aquel 27 de mayo de 1959 cuando “el Daniel” estableció un lazo que ya no habría de desatarse jamás con Talleres de Córdoba.

Porque mucho más allá de las aventuras futbolisticas de Daniel Willington, con solo nombrarlo, se asoció lo suyo a Talleres. Sí, ya sabemos que el 21 de marzo de 1962 fue transferido al fútbol grande de la capital federal. Que Velez Sarfield supo de sus exquisiteces. Que su ficha también ingresó una vez en Avellaneda, un club de ascenso de Córdoba, que fue al Veracruz de México, que estuvo en Huracán, que fue en un momento volante obligado de la selección nacional Argentina. Quien no lo sabe…..

Que fue mimado y odiado, que fue aplaudido y abucheado, que tuvo todo eso, si señor, que tienen los que nacieron como él, para desempeñar esa difícil misión de ser simplemente ídolo. ¿O todavía cabe alguna duda?

Alguna vez Renato Cesarini se encargó de decir: “es un jugador excepcional, con la pelota su rendimiento es del 100 x 100 sin la pelota baja a un 60 por ciento, pero que quiere que le diga, si no disminuyera a ese porcentaje habría que pensar que es de otro planeta. Yo quisiera tenerlo en mi equipo; nunca en el de enfrente”. Jorge “Finito” Ruiz, quien fuera su director técnico en Velez Sarfield, lo definió con clara precisión: “ A Daniel no lo mando a cumplir ninguna función. A un jugador de su jerarquía, de su calidad, no le puedo enseñar nada. Yo lo quiero para crear. Con dos o tres jugadas por partido ya es suficiente. En un partido, llevé minuciosa estadística y metió 7 pelotas reales de gol ¿ Cuantos jugadores hay capaces de hacer eso?”.

Pero es algo indisoluble, inseparable, cuando se habla de Willington se habla de fútbol. De toque, de amagues, de gambetas, de chanfles, de su arranque demoledor a pesar de su físico difícil de mover, de su cabeza invariablemente levantada, de su entrega milimétrica, de su “calculado” pase de 50 metros. De su final exquisito, de su gol sin par.

O es que usted no estuvo para aplaudirlo, para regocijarse con todo lo que daba “el Daniel” la noche de su vuelta, aquel inolvidable viernes 26 de enero de 1973 cuando volvió a vestir “la T” junto con Gómez, De Luca, Vaca, Artico y Ocaño, Sarquis y Del Rio, Guillén, Patire y Ferreira. O no me va a decir que aquellos dos goles de penal que le convirtió a Atenas de Río Cuarto, no fueron mas penales que otras veces, más goles que de costumbre. Que usted no se sintió feliz porque había vuelto Daniel. Ah…. ¿ Que no había vuelto… porque nunca se había ido…? Sabe que tiene razón….


DANIEL WILLINGTON



Daniel Alberto Willington nació para Cba a los 4 años de edad. Antes, el primero de Septiembre de 1942 vio la luz por primera vez en Santa Fe.

SU LLEGADA A TALLERES

“Soy “tallarín” hasta la muerte. Francisco “paco” Cabases le pidió a mi viejo que me dejara firmar para Talleres. Cuando dijeron que si, me había sacado la lotería. Me dieron 10 mil pesos y con solo jugar en Talleres ya tenia el mejor traje de mi vida”.

“A Talleres lo comencé a ver desde los 6 años. Yo vi. buen fútbol con Pignaroli, Cuello, Amable López, Godoy y Gambino; con Miglierini, Mendoza, Casares, el tano Carballo, la petaca Rodríguez y un poco mas tarde, el mejor jugador que vi.: el Tata Sánchez..”

“En mi casa somos todos de Talleres. No hay ninguno de Belgrano ni de ningún otro equipo. Lo queremos porque nos conocemos todos y porque lo que los Willington tenemos se lo debemos a Talleres”.

SU VUELTA A TALLERES

Daniel Willington alcanzo la gloria nuevamente en aquel Talleres de Labruna. En 1975, sigue siendo el hombre para el lujo mayor, para la jugada inteligente, para la pasional entrega que desmiente su abulia con la exteriorizacion plena de su gran hinchismo.


Willington es Talleres. Como Amable Lopez, o la chancha Cortez, o la wanora Romero, el flaco Serra, Miguel Ponce, Manzoli, Don Pedro Farias, el flaco Del Rio, Bustos, la cabra Gambino, el tata Sanchez, la milonga Heredia o como Willington….Toro….Su padre….. el mismo que vino desde Santa Fe a Talleres para que su hijo DANIEL ALBERTO naciera por segunda vez…..Para el futbol y para Cordoba.


Fotos del Daniel: (Click en la imagen para agrandar)










DANIEL WILLINGTON


Daniel Alberto Willington nació para Cba a los 4 años de edad. Antes, el primero de Septiembre de 1942 vio la luz por primera vez en Santa Fe.

SU LLEGADA A TALLERES

“Soy “tallarín” hasta la muerte. Francisco “paco” Cabases le pidió a mi viejo que me dejara firmar para Talleres. Cuando dijeron que si, me había sacado la lotería. Me dieron 10 mil pesos y con solo jugar en Talleres ya tenia el mejor traje de mi vida”.

“A Talleres lo comencé a ver desde los 6 años. Yo vi. buen fútbol con Pignaroli, Cuello, Amable López, Godoy y Gambino; con Miglierini, Mendoza, Casares, el tano Carballo, la petaca Rodríguez y un poco mas tarde, el mejor jugador que vi.: el Tata Sánchez..”

“En mi casa somos todos de Talleres. No hay ninguno de Belgrano ni de ningún otro equipo. Lo queremos porque nos conocemos todos y porque lo que los Willington tenemos se lo debemos a Talleres”.

SU VUELTA A TALLERES

Daniel Willington alcanzo la gloria nuevamente en aquel Talleres de Labruna. En 1975, sigue siendo el hombre para el lujo mayor, para la jugada inteligente, para la pasional entrega que desmiente su abulia con la exteriorizacion plena de su gran hinchismo.


Willington es Talleres. Como Amable Lopez, o la chancha Cortez, o la wanora Romero, el flaco Serra, Miguel Ponce, Manzoli, Don Pedro Farias, el flaco Del Rio, Bustos, la cabra Gambino, el tata Sanchez, la milonga Heredia o como Willington….Toro….Su padre….. el mismo que vino desde Santa Fe a Talleres para que su hijo DANIEL ALBERTO naciera por segunda vez…..Para el futbol y para Cordoba.

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